¿Quién me mandaría emprender un negocio? La misión (Parte I)

Actualizado: jun 4


Tú, persona inquieta por naturaleza, o tú, que encontraste tu salida profesional en un momento complicado montando tu propio negocio, o nosotros, todos los que buscamos mejorar nuestra vida, que hemos puesto en marcha nuestra idea (o lo estamos intentando), que hemos sido, y probablemente aún lo somos el CEO, CIO, CMO, CFO de nuestro proyecto: ¿alguna vez te ha pasado esto por la cabeza?: ¡quién me mandaría meterme en este fregao!, con lo bien que estaría con mi nómina fija, mis vacaciones pagadas y mi horario sin complicaciones....

Es muy probable que sí, sobre todo en esos momentos de especial dificultad, cuando la mente nos juega malas pasadas, y solo nos permite ver el lado malo de las cosas.

Es ahí, en ese momento difícil, en el que dudas, y la mente se empieza a nublar cuando TU MISIÓN toma relevancia, aquello que te empujó a iniciar ese proyecto te ayudará a superarlo antes y ganar eficacia en tu gestión; ¿la tienes presente? Si no es así, si el día a día te ha llevado a dejarla en segundo plano, probablemente sea un buen momento para devolverla a un lugar relevante.

En mi vida profesional, he dedicado mucho tiempo trabajando para proyectos en empresas con un volumen de negocio considerable, y siempre punteras en su su sector. En todos los casos, la Misión, Visión y Valores, estaban presentes en la cartelería, páginas web, y portfolio de productos, entre otros. Seguramente los has visto o leído en la información que llega a tus manos de tus proveedores, clientes o competencia.

Al principio lo asociaba como algo sin aparentemente valor, algo que me parecía más una técnica de márquetin, que algo con contenido y función asociada. No te voy a negar que en más de una ocasión me he encontrado con empresas o profesionales liberales en la que su misión, visión o los valores, no era más que eso "unas palabras bonitas", pero que en su actuación distaba mucho de lo que decían.

Más tarde, y sobre todo cuando empecé a darle vueltas a cómo poner en práctica mis propias ideas, entendí que la misión es un motor que arranca en esos momentos de dificultad. La misión responde al para qué hacemos lo que hacemos, responde al objetivo de nuestro negocio, al problema que pretendemos solucionar. Si no lo sabemos, si no lo tenemos claro, tenemos un problema, que será necesario abordar.

La misión es un motor que responde al para qué hacemos lo que hacemos.

Si tu empresa ha empezado a crecer, es conveniente que trasmitas esa misión a tus empleados, para alinearlos con tu proyecto. Esto es mucho más importante que el hecho que tus clientes conozcan tu misión. Si tus empleados conocen para qué están haciendo lo que hacen, tus clientes seguro que también.


Si tus empleados siguen tu misión, tus clientes también.

Con este post, iniciamos una serie dedicada a revisar la importancia de tener claro la misión, la visión y actuar según unos valores en los negocios.


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